Pertenecemos al Señor
Escrito por Ángel Del Bosque

El miedo al futuro o la ansiedad que origina el pensar mucho en lo que ha de venir se ha convertido en un tema en mi mente por la temporada en la que estoy viviendo. Casarse es un gran paso de fe en el cual podemos ver de maneras muy palpables la fidelidad, la bondad y la gracia de Dios, es algo que si ya pasaste por ello concuerdas conmigo en que es muy bello de vivir, pero a la vez como humanos es preocupante, cuentas por pagar, donde vivirás, pensar en una familia, proveer, etc. En lo personal ese es mi pensamiento recurrente, lo uso como ejemplo para que pienses cual es el tuyo y si a ti te pasa como a mí, que ese pensamiento muchas veces ciega, ensordece, endurece mi corazón para ver, oír y ser sensible a lo que Dios me quiere mostrar.

«Pues no vivimos para nosotros mismos ni morimos para nosotros mismos. Si vivimos, es para honrar al Señor, y si morimos, es para honrar al Señor. Entonces, tanto si vivimos como si morimos, pertenecemos al Señor» Romanos 14:7 NTV

La sensación de incertidumbre que ocasiona la ansiedad por el futuro, descansa en la confianza que tenemos de algo o en alguien. A que me refiero con eso, digamos que presentamos un examen para el cual no estudiamos, darán las calificaciones, momentos antes te entra un ataque de ansiedad o miedo por no saber que calificación obtendrás, sin embargo sabes que no es una buena nota porque quien hizo ese examen fuiste tú quien no estudio ni se preparó para ello, por consiguiente entra ese nerviosismo y miedo, tu confianza esta cimentada en alguien que no da una. Lo mismo es en nuestras vidas, la ansiedad, el miedo, el nerviosismo, la incertidumbre, surgen porque donde descansa nuestra confianza es en nosotros mismos.

Pues no vivimos para nosotros mismos ni morimos para nosotros mismos.

La manera en la que empieza el verso es como una sacudida mientras duermes «Pues no vivimos, ni morimos para nosotros mismos» Me imagino a Pablo diciéndonos «DATE CUENTA, NO VIVAS PARA TI» porque cuando vivimos la vida que Dios nos prestó para nosotros mismos descansa en cimientos débiles, tan frágiles que en cualquier momento se fracturan y terminan cediendo ante el peso de cualquier cosa.

Jesús menciono algo en Mateo 6:33 «Busquen el reino de Dios por encima de TODO lo demás» Jesús no menciono que buscáramos nuestro reino, o lo nuestro primero, él fue claro al decir que la dirección de lo que hacemos es buscando su reino, buscándolo a él.

Si vivimos, es para honrar al Señor, y si morimos, es para honrar al Señor.

Hay que darnos cuenta de algo, la vida no gira en torno nuestro, sino de Cristo, vivimos para él, por él y somos de él, el enfoque cambia, el miedo se va, la incertidumbre desaparece porque la confianza no está plantada en ti, sino en Él. No creo que haya debate alguno, los contrincantes son Dios mismo contra ti ¿En quién confías?

Entonces, tanto si vivimos como si morimos, pertenecemos al Señor.

Amigo/a, le pertenecemos al Señor, es una de esas palabras que debemos leer una y otra y otra vez hasta que lo entendamos con la mente y caiga de manera dulce en nuestro corazón, ya que esto implica tantas cosas, el cuidado, el amor, la providencia, la seguridad, el descanso, cada una de nuestras necesidades es suplida por la riqueza de aquel a quien pertenecemos y si mi vida está en sus manos todo está y estará bien. Si le pertenecemos confiamos en que él nos guiará ciertamente por donde él quiera, con una garantía de por medio: sus caminos y sus pensamientos son más altos, su voluntad es buena, agradable y perfecta, nada de lo que Él Padre le ha dado perderá jamás, convencidos debemos estar que nada nos separara de su amor, todo eso implica saber a quién le pertenecemos, de quien somos, esto repercute en una seguridad y descanso tan inexplicable que solo él puede hacerlo.

«A ti, oh Señor, elevó mi alma. Dios mío, en TI confío.» Salmo 25:1 y 2 LBLA

Otra versiones dicen «Oh Señor, te entrego mi vida. ¡Confío en ti, mi Dios!» Ese pasaje resume completamente lo que hablábamos. Él es nuestro Señor, le pertenecemos, mi vida es suya, le entregamos lo incontrolable, lo soltamos y decimos ¡Confio en ti!

Las palabras ‘’confió en Ti’’ llevan un peso más importante del que se cree, lo que realmente queremos expresar es ‘’no confió en mi Señor, confió en Ti’’ o ‘’no confió en mi trabajo Señor, confió en ti’’ no confiamos en nosotros o nuestras habilidades, en nuestra fuerza o en nuestra inteligencia, confiamos en Ti Señor, cuando entendemos esto descansamos.

»Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén.» Romanos 11:36 LBLA

 

0 comentarios